Aprender a mantenerse sentado sin apoyo es un avance muy significativo en la maduración muscular y en la coordinación motora de tu bebé. Para facilitarle este aprendizaje, puedes practicar con él juegos y ejercicios. Silvia Castillo. Enfermera

Comienza a sentarlo a los 6 meses
Entre los cuatro y los cinco meses tu bebé, estando tumbado, aprendió a girar sobre sí mismo para ponerse boca abajo, y alrededor de los cinco o los seis meses, también aprendió a ponerse boca arriba. Desde esta edad puedes empezar a sentarle sobre tu regazo a ratitos, mirando hacia ti, teniendo la precaución de sujetarle bien la espalda y el cuello con tus manos. También puedes sentarle encima de ti, mirando al frente, apoyando su espalda contra tu pecho. En ambos casos se sentirá estable y seguro y no adoptará posturas forzadas.

Podemos sentarlo en el sofá?
Cuando llega a la edad comprendida entre los 6 y los 12 meses, además de en su hamaquita, con el respaldo cada vez más elevado, ahora ya puedes sentarle en una esquina del sofá o de su cuna, pero ojo, no entre cojines, sino en un asiento ergonómico que se adapte a su espalda y le mantenga correctamente sentado y estable. Aun así, de momento no le dejes solo ni un segundo porque es fácil que pierda el equilibrio y se caiga o se asuste. Los pediatras y traumatólogos infantiles desaconsejan utilizar almohadas y cojines mullidos como apoyo, además de por seguridad, porque le obligan a adoptar posturas forzadas que pueden ser nocivas para su espalda. También advierten que nunca hay que obligar al pequeño a mantenerse sentado si es evidente que no está a gusto o le vemos con ganas de tumbarse.

La conquista, paso a paso
Te resultará gratificante observar los imparables avances de tu pequeño en este nuevo aprendizaje: Sobre los seis meses podrá mantenerse sentado unos instantes, con algún apoyo firme en la espalda.

Todo un hombrecito a los 8 meses
A los ocho meses, estando sentado sin ningún apoyo, podrá echarse hacia adelante y hacia los lados tantas veces como quiera, durante todo el tiempo que le apetezca, manteniendo la estabilidad perfectamente.

Tu ayuda es fundamental
Para ayudar a tu hijo a mantenerse sentado, puedes practicar con él juegos y ejercicios específicos para ello. Te contamos algunos de los más recomendados por los pediatras, traumatólogos y fisioterapeutas infantiles:

Siéntale en tu regazo, mirando hacia ti, y juega con él a juegos tradicionales como “aserrín, aserrán” o “al paso, al trote y al galope”. Así le fortalecerás la columna y la musculatura de la espalda, el cuello y los brazos.

Arriba y abajo, su mejor juego
Túmbale en su mantita o en tu cama y cógele de las manos, para que se esfuerce en levantarse. Una vez que lo consiga, vuelve a la posición inicial y repite el movimiento tres o cuatro veces (si da muestras de cansancio o de inquietud, deja de hacerlo enseguida). De esta manera le fortalecerás los abdominales. En la misma posición anterior, enséñale un sonajero o su peluche preferido, a una cierta distancia de su cara. Para cogerlo tendrá que incorporarse.

Jugar con el boca arriba
También es recomendable que le tumbes boca arriba y le ladees despacio de derecha a izquierda y viceversa.

Otra modalidad del ejercicio anterior consiste en tumbar al niño boca arriba sobre una toalla amplia y, tirando despacio de los extremos, hacerle rodar suavemente hacia un lado y hacia el otro. Practicando a diario esta gimnasia tan divertida y respetando el ritmo particular de evolución de tu pequeño, la conquista y el perfeccionamiento progresivo de su nueva proeza se convertirá en una experiencia muy agradable y gratificante, tanto para él como para ti.

Mejor cuanto antes se siente
Es un gran avance para su desarrollo físico e intelectual que aprenda a sentarse porque esta postura…

Le fortalece los músculos de la espalda, lo que le evitará molestias y posibles problemas cuando eche a andar.

Le permite una mayor autonomía para coger y manipular los juguetes y los objetos que le interesan.

Le ofrece una perspectiva distinta de su ambiente y le expone a estímulos nuevos, lo que fomenta su inteligencia y sus ganas de conocerlo todo y despierta aún más sus sentidos.

Un juguete para ayudarle
Un mes después será capaz de permanecer en esta postura durante unos minutos sin recostar la espalda, pero necesitará estirar los brazos hacia adelante para apoyarse en las manos. En esta posición, incluso girará la cintura a ambos lados para coger cualquier juguete que le llame la atención, sin perder el equilibrio. Aun así, es importantísimo colocar un almohadón grande detrás de él, para evitar que en caso de que se caiga, se dé en la parte posterior de la cabeza, que es la zona más vulnerable a los golpes.

Sentarse, luego gatear, luego andar
Aprender a sentarse es el paso previo para poder gatear, un ejercicio importantísimo en el desarrollo del pequeño (aunque no imprescindible), que le prepara para andar mejor

Y un último consejo: al sacarle a la calle, no te olvides de regular su sillita y ponerla en ángulo recto, no obtuso, como venías haciendo hasta ahora (igual que con la hamaquita que tenéis en casa). Así contemplará el mundo desde otro punto de vista, hasta ahora desconocido para él, y disfrutará, aún más, de todo lo que le rodea.

 

Fuente: www.crecerfeliz.es