En los primeros meses, el ritmo de sueño de los bebés está marcado por la alimentación. Después, su descanso empieza a organizarse de otro modo. Averigua si su descanso es adecuado:
Son inevitables las dudas sobre si el descanso del bebé es el adecuado: ¿será normal que se despierte tanto? ¿por qué las siestas del bebé son tan cortas? No te preocupes, ellos acaban de venir al mundo y están aprendiendo a dormir, a comer… Solo hay que conocer ese proceso de adaptación para que ellos duerman tranquilos… ¡y nosotros también!

Todos los bebés duermen en el útero de sus madres. Al nacer, no tienen marcados los ritmos, ya que la secreción de melatonina (hormona que induce el sueño) es muy baja y continua, es decir, no aparece de noche y desaparece de día como en los adultos. Hasta las 4-8 semanas el bebé, no adquieren un ritmo día-noche adecuado. Para ayudarle a modificar sus hábitos, sin forzar su ritmo natural, conviene:

-Por el día, sobre todo por la mañana, exponerle el mayor tiempo posible a la luz natural con paseos, luz a través de ventanales, etc. A última hora del día, procurar que reciba menos luz. Realizar sus rutinas y cuidados cotidianos siempre a la misma hora. Lo ideal es darle un baño relajante a última hora de la tarde.

- Por la noche, cuando se despierte, esperar un poco antes de ofrecerle pecho, para evitar que asocie el hecho de despertarse con la alimentación. Procurar que las tomas nocturnas sean tranquilas, sin luz o con la mínima posible.

¿Duermen toda la noche seguida?

El recién nacido tiene un ritmo de sueño marcado por la alimentación y se despierta aproximadamente cada dos o tres horas. En el segundo trimestre adquiere poco a poco unos hábitos y suele echar una siesta por la mañana, otra por la tarde y hace un largo sueño nocturno de cuatro-cinco horas. A partir de los 6 meses puede empezar a dormir toda la noche, siempre y cuando entendamos por toda la noche cinco o seis horas, y en los horarios del bebé. Por eso es bueno que los padres adapten sus horas de descanso a los ritmos de su pequeñín para no caer agotados.

¿Tengo que hacerle caso cuando proteste?

Cuando un bebé protesta, siempre es por algo, aunque nos reclame diez veces en una noche. Es posible que le duela la tripita o que tenga el pañal sucio o, simplemente, que se sienta solo. No es bueno dejarle llorar sin consuelo hasta que se duerma de puro agotamiento. No entenderá lo que ocurre y se sentirá abandonado e inseguro. Hay que acudir a su lado, tranquilizarle y comprobar que no le pasa nada importante.

¿Y si solo se duerme en brazos?

En general, hasta los 3 o 4 meses no se producen problemas en el sueño por usar ayudas extras para iniciarlo. El problema puede aparecer cuando, a partir de esa edad, papá y mamá creen que deben dormir al bebé y para ello recurren a los brazos. En realidad, no hay que dormirle, sino facilitarle el lugar y el ambiente apropiado. Se puede acunar al bebé para transmitirle seguridad, pero dejándole en su cuna antes de que se quede dormido del todo.

A veces, el bebé se acostumbra a los brazos porque en sus primeros meses ha sufrido cólicos. Le han atendido cada vez que lloraba, de manera que no ha aprendido a dormirse de noche ni tampoco a estar solo de día. Con el tiempo, los cólicos desaparecen, pero permanece el modo de comportarse del bebé. No pasa nada, ni hay que alarmarse. Lo principal es transmitirle al pequeño tranquilidad y seguridad. Habrá que empezar habituándole a estar solo a ratitos por el día (con luz y sonidos conocidos) y una vez que se consiga, se podrá tratar el problema de la noche.

Dormir con el bebé
Practicar el colecho es una costumbre cada vez más defendida por los pediatras y psicólogos infantiles. ¿Lo habéis probado en casa? Hacedlo a modo de experimento a ver qué pasa. Vais a llevaros la agradable sorpresa de erradicar por fin su «insomnio».

Durante el día, cuando más relajado está tu bebé es cuando le coges en brazos y le acurrucas contra tu pecho. Es lógico: ya no está dentro de ti pero necesita tenerte cerca para sentirse seguro y protegido. El problema llega por la noche: le echas en la cuna y tarda mucho en dormirse, o tiene un sueño intranquilo, o se despierta infinidad de veces.

No, no pienses que no sabe dormir, lo único que le ocurre es que le faltas tú. Túmbate con él, envuélvele con tus brazos, cántale una nana bajita y ¿a que se queda dormido en cuestión de segundos? Acabas de dar con la solución a su «insomnio».

Muchas más ventajas de las que pensabas
«Muchos padres creen que al dormir con su hijito no van a poder pegar ojo y cuando lo prueban descubren que ocurre justo lo contrario: como el pequeño duerme más tranquilo, ellos no tienen que levantarse en mitad de la noche y también descansan mejor. En cuanto a los beneficios para el niño, son casi innumerables», dice la psicopediatra Rosa Jové, autora del libro Dormir sin lágrimas (Ed. La Esfera de los Libros).

Asesor: Dr Gonzalo Pin, pediatra director médico de la Unidad de Sueño Infantil de la clínica Quirón, de Valencia y Rosa Jové, psicopediatra.

 

Fuente: www.serpadres.es