¿Estás embarazada o buscando tener un bebé?Pues ya puedes acostumbrarte a escuchar todo tipo de consejos, entre ellos, mitos y supersticiones.

En el preciso instante en que comunicas que estás embarazada tu mundo se llena de consejos y chascarillos sobre si será niño o niña, sobre cómo debe ser tu alimentación y mil y un detalles más. Seguro que conoces algunos de ellos, puede incluso que los creyeras, sólo por si acaso. Te contamos los mitos más típicos que escuchas durante el embarazo.

Algunos de ellos son meras supersticiones, sin embargo, otros tienen un trasfondo real que ha hecho que llegue a nuestros días exagerado hasta convertirlo en un mito.

Los 10 mitos del embarazo:

  • Tienes que comer por dos: Por muy tentador que pueda resultarte comer tanto como te apetezca en cada momento, no tienes que hacerlo por dos en absoluto. Las necesidades nutricionales de las mujeres embarazadas aumentan ligeramente, nada que no puedan solucionar algún yogur, unas piezas de fruta o un puñado de frutos secos. Se trata de alimentarse de forma equilibrada y utilizando el sentido común.
  • Manchas de los antojos: Muchas gestantes (más de la mitad, de hecho) tienen antojos durante el embarazo. Normalmente, lo antojos tienen que ver con alimentos de sabores especialmente intensos y, aunque no existe explicación científica, parece tener que ver con la auténtica revolución hormonal que experimenta el cuerpo de la mujer al quedar embarazada. De hecho, a muchas mujeres se les antojan alimentos que de cotidiano detestan. Sin embargo, la constatación de que los antojos son algo real en el embarazo, no quiere decir que no satisfacerlos acarree algún tipo de consecuencia en el bebé. La creencia de que si no se cubre un antojo el bebé tendrá una mancha de nacimiento es totalmente infundada.
  • No te puedes teñir el pelo: Las mujeres embarazadas pueden teñirse el pelo sin miedo. Tan sólo tiene que observar que el tinte no tenga una serie de ingredientes como el acetato de plomo, el amoniaco o algún derivado del petróleo, algo que también puede evitar aunque no estés en estado. Presta atención a las etiquetas e informa a tu peluquera de que estás embarazada para que utilice productos apropiados.
  • Barriga picuda es signo de niño: Muchas veces escucharás que según la forma de tu barriga vas a tener niño o niña. Más exactamente, barriga alta y con forma ligeramente picuda sería niño y baja y redonda, niña. Más aún, quizás te lo dijeron ¡y acertaron! Pues un acierto que tiene que ver con la probabilidad del 50 por ciento de hacerlo ya que la forma de la barriga está relacionada con otros condicionantes como el tono muscular de la pared abdominal de la mujer, con la posición que adopte el bebé o con la forma de los huesos de la pelvis y no con el sexo del bebé.
  • Si tienes ardores tu bebé tendrá mucho pelo: Nada que ver. Que el bebé tenga o no pelo no influye en absoluto en la digestión de la gestante. Los ardores se producen por el aumento del tamaño del útero que desplaza los intestinos y el estómago, dificultado en parte su normal funcionamiento. La forma de evitarlos, o al menos de reducirlos al máximo es evitar los alimentos pesados o ricos en grasas y las comidas copiosas, por lo que se recomienda comer raciones más pequeñas en más veces a lo largo del día.
  • Se te pueden caer los dientes: El doctor Ignacio Lobo, ginecólogo de la Unidad de Ginecología y Obstetricia del Hospital Vithas San José explica que, de forma contraria a la creencia que se tiene de que el feto obtiene calcio de los dientes de la madre, la salud bucodental no se ve afectada hasta el punto de hablar de caída de los dientes. Es cierto que los cambios en el metabolismo suponen un mayor riesgo de caries y enfermedades de las encías. Sin embargo, una correcta higiene oral y una dieta equilibrada contribuyen a mantener la salud de la cavidad bucal. Los cambios en los horarios de comida y los antojos que llevan a las madres a comer pequeñas cantidades de forma continua suponen una mayor acumulación de placa bacteriana y azúcares. También los vómitos afectan dado que los ácidos estomacales vuelven los dientes más vulnerables a las caries. Los cambios hormonales favorecen la inflamación de las encías. El control de la placa y el sarro y las revisiones en la consulta del dentista servirán para prevenir situaciones extremas, como la caída de las piezas.
  • La redondez de tu cara es señal de niña: (O no) Del mismo modo que sucede con la forma de la barriga, la redondez o hinchazón del rostro tiene que ver con los cambio hormonales propios del embarazo y con el aumento de peso, pero no con el sexo de bebé.
    Mantener relaciones sexuales puede dañar al bebé: El bebé está dentro del útero protegido por el propio útero sellado por el tapón mucoso y rodeado de líquido amniótico. Ni por presión ni por penetración se le puede hacer daño al feto. En cualquier caso, practicar sexo durante el embarazo es una actividad beneficiosa.
  • No puedes hacer deporte: Esta negativa no sólo es falsa sino que es perjudicial para la mujer dado que el deporte está recomendado y favorece el sano desarrollo del embarazo y del parto. Se trata de realizar deporte con moderación, no de empezar a prepararse para una maratón durante el embarazo. En cada caso es diferente, dado que una mujer deportista podrá practicarlo con más intensidad que una con hábitos sedentarios. Sin embargo, siempre hay que mantener una serie de precauciones para no perjudicar la implantación y crecimiento del feto. Como en tantas ocasiones, el sentido común ha de prevalecer.
  • No te puedes bañar: Igual que algunas mujeres antiguas decían aquello de que con el periodo es mejor no lavarse el pelo, también hay quien recomienda ducharse en lugar de bañarse durante el embarazo porque el agua puede provocar infecciones en el útero. Sin embargo, cabe recordar que el útero está sellado por el tapón mucoso y en ningún caso el agua puede llegar hasta el feto. De hecho, durante el inicio del parto, para vivir de forma más relajada el dolor de las contracciones, se recomienda un baño de agua templada. En caso de varices también se recomienda la ducha, pero tiene que ver con la temperatura del agua, que siempre ha de ser templada para evitar el efecto vasodilatador del agua caliente.

Fuente: www.mujerhoy.com