Conocerlas te ayudará a instaurar correctamente la lactancia materna, para asegurarte así de que estás dando el mejor alimento a tu bebé.

¿Cuándo ofrecerle el pecho?
La leche materna es excelente: contiene anticuerpos que protegen al bebé contra enfermedades y alergias y ácidos grasos poliinsaturados que favorecen su desarrollo intelectual y psicológico. Y además, la lactancia prolonga el contacto físico que existía entre vosotros en el embarazo. Si has optado por esta opción para alimentar a tu hijo, estupendo. Ahora toca iniciarla bien; el secreto del éxito reside en parte en un buen comienzo.
El pecho conviene ofrecérselo al bebé nada más nacer. En esos momentos el reflejo de succión es muy fuerte, y estudios recientes demuestran que el olor del líquido amniótico que queda en las manitas del recién nacido se parece al de la sustancia aceitosa del pezón materno, por lo que el bebé lo reconoce y si está junto a tu pecho se mueve hacia él.

¿Las primeras tetadas son importantes?
Mucho, porque mientras el bebé succiona, tu cuerpo segrega la hormona oxitocina, que ayuda a que el útero se contraiga (evitando hemorragias uterinas), estimula la producción del calostro y crea la base del vínculo con tu pequeño (ésta es la hormona del amor).

¿Cómo pongo al bebé para mamar?
Acerca al bebé al pecho y no el pecho al bebé, de modo que su boca esté situada frente al pezón y al coger el pecho abarque toda o casi toda la areola; así previenes las grietas.

¿Qué es el calostro?
Es una sustancia cremosa y nutritiva que antecede a la leche definitiva y contiene agua, hidratos de carbono, minerales, albúminas y anticuerpos. Se le llama “la primera vacuna del bebé”, ya que actúa de barrera ante bacterias invasoras. Y como es laxante le ayuda a expulsar las primeras deposiciones (meconio).

¿Qué día se produce la subida de la leche?
Aunque el calostro se produce en cantidad pequeña, el bebé tiene suficiente con ella hasta que llega la subida de la leche. Ésta suele ocurrir entre el tercer y el quinto día tras el parto, aunque puede retrasarse por estrés e inseguridad. Para evitarlo, procura tener privacidad durante la toma y si es necesario, pide ayuda a una persona experta. Y recuerda que en ocasiones la subida de la leche va acompañada por dolor y sensación de opresión en los pechos, que desaparece en poco tiempo.

¿Hay una postura idónea para lactar?
Principalmente tres:

• Acostada. Túmbate de lado con el brazo de debajo elevado y una almohada entre las piernas. Tumba al bebé frente a ti, con su cara a la altura de tu pecho.
• Sentada. Escoge un sillón con respaldo recto y con reposabrazos y
reposapiés. Pon al bebé sobre un cojín en tus piernas, ombligo contra ombligo, con la nariz frente al pezón y su cabeza en tu antebrazo.
• Postura de rugby. Pon al bebé bajo tu axila, con sus pies en dirección a tu espalda y su cabeza sobre una almohada en tu regazo (sujétala con la mano).

¿Cuánto dura una toma?
La duración varía de un bebé a otro y también cambia a medida que el pequeño crece. En general, al principio puede durar de 30 a 50 minutos. El bebé mama, descansa y vuelve a mamar. Las primeras veces son “de ensayo”.

¿Cuántas tomas hace el bebé?
No hay un número fijo, respeta lo que él te pida. Al principio suelen tener hambre cada dos horas o cada dos horas y media (de 10 a 12 tomas diarias) y duermen entre toma y toma. Es normal que sean tetadas cortas y frecuentes, ya que el estómago del recién nacido es tan pequeño como su puño cerrado.

¿Le doy el pecho siempre que quiera?
En el útero se alimentaba cuando le apetecía, así que ahora, darle el pecho a demanda es preferible a seguir un esquema. Además, ganará peso más rápido y llorará menos. Poco a poco él mismo irá adquiriendo una rutina de comidas y siestas y comerá cada 3 o 4 horas.

¿Debe tomar de uno o de los dos pechos?
Lo idóneo es que succione de ambos pechos; así se estimula más la producción de leche y se reduce el riesgo de aparición de mastitis. Lo que ocurre es que en las primeras semanas no siempre se consigue, porque el bebé se duerme. Si al tuyo le ocurre, procura que vacíe bien el primer pecho para que ingiera la leche del final de la tetada, que tiene más grasa. Tócate el pecho para comprobar que no queden zonas duras y, si las hay, masajéalas para sacar los restos de leche. Después ofrécele el otro pecho; si no quiere o está dormido, dáselo cuando pida de nuevo una toma. Y si comió de los dos, empieza en la siguiente toma con el pecho con el que terminó la anterior.

¿Qué hago si no tengo suficiente leche?
Aumenta las tomas: cuanto más chupa el niño, más leche produces. Bebe mucho líquido, toma alimentos como almendras o cacahuetes y duerme todo lo que puedas. Si el bebé no mama con fuerza, los pechos no estarán suficientemente estimulados: durante una semana recurre al sacaleches tras las tomas.

¿Y si le cuesta agarrar el pezón?
Cuando los pechos están muy llenos (algo frecuente durante la subida de la leche), agarrar bien el pezón es difícil. Antes de la toma extráete un poco de leche manualmente o con el sacaleches a presión baja. En unos días los pechos dejarán de estar tan llenos.

¿Puede dolerme, tendré grietas?
Las primeras succiones del bebé estimularán las contracciones postparto; calma el dolor espirando lentamente. Durante la subida de la leche puedes sentir opresión en los pechos: antes de la toma date una ducha de agua caliente orientando el chorro hacia el pecho; el calor ayuda a que la leche fluya. Una vez bien instaurada la lactancia, dar el pecho es un momento dulce y de intimidad entre los dos.
Si tienes grietas, sécate los pezones tras cada toma y úntalos con un poco de tu leche. Y controla que el bebé abarca la areola del seno, no sólo el pezón. En cuanto a la mastitis (infección en la mama por retención de leche) provoca dolor, fiebre y malestar. Pregunta al médico si debes tomar medicamentos y sigue con la lactancia, ya que con ella disminuye el dolor.

¿Hay accesorios que puedan ayudarme?
Sí, estos accesorios te resultarán muy útiles.

Sujetador específico. Deja al descubierto solo una mama. Bien ajustado, sin apretar.
Cojín de lactancia. Para apoyar tus brazos y al bebé y adoptar una buena postura.
Pezoneras. Para proteger los pezones y también en caso de pezones invertidos.
Sacaleches. Hay diferentes tipos, manuales o eléctricos.
Discos absorbentes. Evitan manchas. Son de un solo uso o lavables.

 

Fuente: www.crecerfeliz.es

Coks Feenstra Asesor: J. M. Sanz-Gadea, pediatra