Durante el embarazo aumentan todos los requerimientos de vitaminas y minerales. Clotilde Vázquez, jefa del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz, y Mercedes Andeyro, jefa del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital General de Villalva, Madride, autoras en colaboración con Medicadiet, de la ‘Guía de alimentación para embarazadas’ online, dan las claves de cuáles son las más importantes y en qué alimentos se pueden encontrar.

Vitaminas:

-Ácido Fólico: El ácido fólico es imprescindible para prevenir defectos en el tubo neural (espina bífida y anencefalia) y prevenir un parto prematuro. Debes aumentar su consumo los meses antes del embarazo y durante el primer trimestre para un correcto desarrollo fetal y placentario. Es muy común que se administre un suplemento de ácido fólico meses antes del embarazo para prevenir carencias. ¿En qué alimentos lo puedes encontrar? Verduras de hoja verde (espinacas, acelgas), espárragos verdes, brócoli, Lentejas y judías pintas, Frutas, frutos secos y cereales integrales.
-Vitamina D: La vitamina D ayuda a aumentar la absorción del calcio, cuyo requerimiento es mayor. Se encuentra en alimentos como pescados azules y lácteos, pero aquellos que no están completamente desnatados. Sin embargo, nuestro cuerpo también produce vitamina D con la exposición al sol, por lo que te recomendamos salir al exterior y pasear.
-Vitamina B6: La vitamina B6 es necesaria para el desarrollo del sistema nervioso y el crecimiento del feto en general. También participa en el metabolismo de carbohidratos que, como hemos explicado, está alterado durante el embarazo. Se encuentra en carnes, pescados, frutos secos y legumbres.
-Vitamina B12: La vitamina B12 es imprescindible en la formación de la espina bífida del feto, junto con la vitamina B6. Su aporte es suficiente con el que contienen los alimentos de origen animal. En caso de que seas vegetariana, tendrás que consumirla externamente.
-Vitamina C: La vitamina C está implicada en los procesos de crecimiento y reparación de tejidos del feto. También mejora la absorción de hierro y tu sistema inmunitario. La encontramos fundamentalmente en frutas y verduras, preferiblemente frescas y crudas.
Minerales:

-Hierro: El aporte de hierro es fundamental debido a que el volumen sanguíneo de la madre aumenta. Además, durante el parto hay pérdida de sangre, por lo que sus requerimientos suelen ser altos incluso después del embarazo. Asegura al menos 2 tomas a la semana el consumo de los siguientes alimentos: Vísceras (Hígado), conejo, liebre, ternera, buey, almejas, berberechos y mejillones. Es muy común recurrir a la suplementación para prevenir carencias. Para mejorar su absorción, tómalo con el estómago vacío y junto con vitamina C, como un zumo de naranja, pomelo, kiwi o tomate, y siempre sin café o té, ya que reducen su absorción.
-Calcio: En el embarazo las recomendaciones de calcio son de 1.200 mg/día, 200 mg más que en una mujer adulta sana. Su déficit disminuye la densidad ósea materna y fetal, puede producir hipertensión y bajo peso fetal. 3/4 partes del calcio de la dieta lo obtenemos a través de los lácteos, pero también aportan calcio las verduras, hortalizas y legumbres, y en menor medida, los cereales integrales y frutos secos. Sin embargo, la absorción del calcio de estos alimentos es menor.
-Yodo: El Yodo es fundamental para la síntesis de hormonastiroideas, responsables del metabolismo basal de la mujer embarazada. Durante el embarazo, las hormonas tiroideas aumentan por su contribución en el crecimiento del feto y maduración de tejidos. Una carencia de yodo influye en el desarrollo del sistema nervioso del niño, pero hay que ir con cuidado, ya que un exceso puede causar alteraciones en la glándula tiroides del recién nacido. La mujer embarazada necesita 50 g más que en normalidad. Los puedes conseguir consumiendo pescados, mariscos y algas, pero si además consumes sal yodada es difícil que tengas una carencia.

 

Fuente: www.elmundo.es