Nada más nacer, tu hijo pasará por uno de los exámenes médicos más exhaustivos de su vida para confirmar que su salud es perfecta.

Los primeros chequeos al bebé
¡Por fin ha nacido tu bebé! Después de casi diez meses de espera y un trabajo de parto más o menos prolongado, tu hijo ha llegado al mundo. Ahora le someterán a una serie de pruebas para comprobar que su salud es perfecta.

Seguro que te apetece abrazarlo y conocerle inmediatamente, y podrás hacerlo: la mayoría de los neonatólogos abogan por que el niño esté con la madre desde sus primeros segundos de vida, en contacto piel con piel, ya que los efectos beneficiosos de esta práctica para el bebé están ampliamente demostrados.

Sin embargo, sus primeras horas fuera del relajante entorno en el que vivía dentro de ti también van a ser de mucho trajín para él. Y es que los médicos tienen que realizarle un examen de salud (quizás el más exhaustivo de su vida) para comprobar que está bien y que su adaptación al medio exterior está siendo la adecuada. Pero vayamos por partes.

Al minuto de nacer
Justo después de nacer, el tocólogo se encargará de cortar y ligar el cordón umbilical que os unía a ti y a tu bebé (realmente se espera hasta que el cordón ha dejado de latir para hacerlo). Y mientras tú continúas con el trabajo de parto (todavía te queda la última fase, la expulsión de la placenta, que se conoce como “alumbramiento”) entrará en acción el neonatólogo.

Este pediatra, especializado en evaluar y tratar a los recién nacidos, conoce el historial médico del niño que el tocoginecólogo ha ido elaborando a lo largo del embarazo y podrá detectar cualquier problema gracias al llamado test de Apgar.

Mediante esta prueba (que puede realizarse con el bebé sobre la madre o en una sala contigua al paritorio), se evalúa el estado vital del niño al minuto de vida y a los cinco minutos, teniendo en cuenta varios parámetros. Si por casualidad escuchas a los médicos decir que tu pequeño ha dado menos de 10 en el primero de estos tests, no te agobies. Es posible que ocurra porque está en pleno proceso de adaptación. Lo más habitual es que cuando le repitan la prueba el resultado sea perfecto.

Medidas importantes
Una vez terminado este test, lo más probable es que te dejen con tu bebé para que puedas empezar cuanto antes con la lactancia materna; está demostrado que iniciarla en la primera media hora de vida hace que luego sea más sencillo instaurarla y aporta al niño el beneficio de tomar el calostro, la sustancia que genera la madre justo antes de que le baje la leche.

Y después, vuelta al trajín
Se llevarán a tu hijo para limpiarle sin quitarle la capa de grasa que protege su piel, le administrarán vitamina K, necesaria para favorecer la coagulación sanguínea, y pondrán en sus ojitos un colirio que previene infecciones. También se encargarán de identificarle y tomar las huellas de su mano y su pie, de asegurarse de que su temperatura es la correcta… Y le someterán a una revisión general con las pruebas que te contamos más adelante.

¿El resultado?
Tu bebé tendrá un inicio de vida de lo más ajetreado, pero gracias a estos chequeos tú podrás relajarte sabiendo que todo está perfecto y que si hay algún problema será más fácil solucionarlo.

Qué mide el test de Apgar
Este examen, que se hace al bebé al minuto de nacer y se repite a los 5 minutos, sirve para saber cómo se está adaptando a la vida fuera del cuerpo de su madre.

Valora cinco parámetros que se puntúan de 0 a 2 y lo ideal es que obtenga un resultado total de 10 (aunque en la primera ocasión muchos bebés no llegan a 10).

Frecuencia cardíaca
Se mide con el estetoscopio y se puntúa con 2 si hay más de 100 latidos por minuto (recuerda que el ritmo cardíaco de los bebés es superior al de los adultos); con 1 si hay menos de 100 latidos/minuto y con 0 si no hay latido.

Esfuerzo respiratorio
Se puntúa con 2 si el niño presenta una respiración y un llanto fuertes, con 1 si es lenta o jadeante y con 0 si el pequeño no respira.

Reflejos
Un ligero pellizco o una palmada leve del médico deben provocar una reacción del bebé. Si éste llora o tose con fuerza, obtiene un 2; si sólo hace muecas, un 1. Y si no hay reacción, un 0.

Tono muscular
El neonatólogo observa si con el bebé en reposo sus extremidades están activas (2), un poco flexionadas (1) o si los músculos presentan un estado flácido (0).

Color de la piel
Si el bebé presenta un tono rosado al nacer, el parámetro se puntúa con 2. Si el color general es rosado pero las extremidades están azuladas, con un 1. Y si tiene un tono general azulado, con 0.

Examen del cuerpo
Más tarde el neonatólogo tiene que analizar con gran detalle las diferentes zonas del organismo de tu hijo para comprobar así que su estado y sus reacciones son los correctos.

Cara y cabeza
Comprueba que las suturas craneales están bien situadas y las fontanelas, abiertas. Analiza sus oídos (al día siguiente comprobará si oye bien) y sus ojos (aunque estén cerrados es buen síntoma que al enfocarlos con una luz se muevan). Por último, comprueba que su nariz y boca son permeables.

Cuello y tórax
En este caso hay que ver que el niño tiene buen tono muscular en el cuello y palpar las clavículas para ver si han sufrido algún daño en el parto. Además, el médico chequea de nuevo el corazón (para descartar un soplo), los pulmones y el color de la piel. Y analiza también el tamaño de las mamillas.

Abdomen y genitales
Mediante una palpación del abdomen el neonatólogo comprueba que el bazo, el hígado y los riñones están bien y tienen el tamaño adecuado. A la hora de analizar los genitales, en la niña observa que los labios mayores cubren los menores y que éstos no están cerrados y en el niño mira si los testículos han descendido correctamente hasta la bolsa o escroto.

Cadera y extremidades
Comprueba la simetría de la cadera, examina sus piernas y pies y se cerciora del buen funcionamiento de los brazos.

Los reflejos del bebé
A fin de confirmar que tu hijo responde correctamente a estímulos exteriores, el neonatólogo comprueba estos reflejos:

De búsqueda y succión
Cuando el médico roce levemente su mejilla, el niño debe girar su cabeza hacia ese lado, buscando con la boca lo que le ha rozado. Y cuando ponga un dedo en su boquita, tiene que chuparlo.

De presión palmar y plantar
Para comprobar el primer reflejo, el neonatólogo roza con su mano la palma del niño: si sus dedos se cierran intentando asirla, todo es correcto. Después busca una respuesta similar en el pie.

De moro
El médico tumba al bebé boca arriba, coge sus manos y levanta su cabeza. Luego la deja caer (sin que llegue hasta abajo) para comprobar que el niño se sobresalta y echa los brazos hacia adelante, intentando asirse a algo.

Otros chequeos necesarios para el recién nacido
Además de valorar su estado vital con el test de Apgar y de examinar después cuidadosamente su cuerpo y sus reflejos, el neonatólogo realizará al bebé otras pruebas en el período de sus primeras 48 horas de vida.

Test de Ballard
Para conocer la edad gestacional del bebé (con un riesgo de fallo de 15 días arriba o abajo), el médico valora diferentes parámetros como la textura de la piel, el tamaño de las mamillas y los pliegues de la planta del pie.

Peso y altura
A continuación pesan y miden al niño. La mayoría de los bebés nacen pesando entre 2,5 y 4 kilos (suelen pesar más los varones). Y en cuanto a la estatura, la media es de 50 cm.

Perímetro craneal
Para determinar este dato (muy importante a la hora de saber si el desarrollo del cerebro es el adecuado) se utiliza una cinta métrica extensible. En los bebés la media es de 35 cm.

Punción del talón
La realiza una enfermera a las 48 horas de vida del niño para tomarle una muestra de sangre. Antes se repetía entre el cuarto y el séptimo día de vida, pero ya no es necesario (en algunas comunidades se realiza la punción al tercer día de nacer). Actualmente esta prueba sirve para descartar más trastornos que antes, entre ellos el hipotiroidismo, la hiperplasia suprarrenal congénita, la fenilcetonuria… Si algún dato sale alterado os llamarán a casa, pero tranquila: se trata de enfermedades muy poco habituales.

 

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