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Déjale caminar descalzo

Durante los primeros meses de vida del bebé los pies tienen más sensibilidad que las manos por lo que son una de sus principales fuentes de información y de estímulos, favoreciendo su desarrollo nervioso, físico e intelectual.
En nuestro país no es un hábito caminar descalzo, sin embargo, otras culturas del todo el mundo, desde la finlandesa hasta la sudafricana, pasan mucho más tiempo sin zapatos, como los jóvenes estudiantes en Dinamarca que caminan descalzos por el instituto. Por supuesto, en todos estos lugares los zapatos se quedan en la entrada de casa.
En España, sin embargo, sólo nos quitamos los zapatos al llegar a casa, donde los cambiamos por unas zapatillas pero jamás lo hacemos en público (claro está, si obviamos la playa o la piscina, aunque si queremos también tenemos las ‘cangrejeras’ para no descalzarnos ni en el agua).
Sin embargo, mantener los pies descalzos tiene numerosos beneficios para el desarrollo de los niños, incluso antes de que empiecen a caminar. Así que aunque sea muy tentador colocarle a tu pequeño las botas de tu futbolista favorito en tamaño mini es mejor pensarlo primero y mantener el equilibrio permitiendo que pase tiempo descalzo ya que hay tiempo para todo.
Isabel Gentil García, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid, ha realizado un estudio en el que recomienda no calzar a los niños de forma prematura identificando los beneficios que tiene para los pequeños mantener los pies desnudos.
Cabe destacar que, al contrario de lo que se podría pensar, durante los primeros meses de vida de los bebés y hasta los nueve meses, la sensibilidad de sus pies es mayor que los de las manos, por lo que se convierten en un elemento fundamental para relacionarse y conocer su entorno. Calzar a los bebés que no caminan los priva de esa interacción que desempeña un importante papel en el sistema nervioso central.
Beneficios
Los niños se miran y se tocan los pies con curiosidad, incluso se los meten en la boca. El uso de zapatos les resta sensibilidad en esos meses en los que descubren su cuerpo mediante el tacto, con nuevas sensaciones y experiencias motoras que suponen el eje de su aprendizaje, contribuyendo de este modo al desarrollo intelectual. De ahí que mantener los pies de los bebés descalzos favorece la inteligencia del bebé.
Además, apoyar el pie descalzo en diferentes superficies con variadas texturas y formas irregulares colabora con el desarrollo muscular del bebé, además de permitirle descubrir las sensaciones de rugosidad, suavidad, el frío o el calor.
En este sentido, contribuye a la formación del arco plantar, algo que se prolonga hasta los tres años de edad y refuerza los ligamentos y los músculos de los pies ayudando a los huesos a adoptar la forma arqueada deseada y mejora su estabilidad al perfeccionar la capacidad de los niños de apoyar los dedos en el suelo.
Descalzos en familia
Caminar descalzo también es beneficiosos para los adultos. Normalmente sentimos una agradable sensación de alivio cuando llegamos a casa y nos descalzamos. En este sentido, es recomendable caminar descalzo por el césped o por la playa así que aprovecha el buen tiempo para dar paseos descalzos en familia.
A las buenas sensaciones hay que sumar que favorece la circulación, previene infecciones debidas al sudor, fortalece la musculatura y flexibiliza las venas.

(fuente: mujer hoy)

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