Contrario a lo que se piensa, salvo en algunas excepciones, la dieta de la madre no influye en la cantidad ni en la calidad de la leche con la cual alimentará a su bebé, pero hábitos como el tabaquismo, la cafeína, el alcohol y algunos medicamentos sí lo hacen.
El tabaco: La nicotina pasa a la leche materna y disminuye su producción, por lo que se recomienda evitar los cigarrillos mientras dura el periodo de lactancia y si de plano no puede evitar caer en la tentación, procure hacerlo después de las tomas.
Cafeína: El abuso de esta sustancia (café o bebidas de cola) hace que su bebé se mantenga intranquilo y hasta padezca insomnio, por ello procure no tomar más de dos tazas de café al día y entre menos fuertes, mejor.
Alcohol: No pasa nada cuando usted toma una cerveza o una copa de vino, es decir, ingerir una pequeña dosis de alcohol, pero si se abusa de su consumo o se ingieren bebidas alcohólicas con alta graduación el bebé podría sufrir una fuerte intoxicación, además de que podría afectar el desarrollo psicomotor del mismo.
Medicamentos: Pocos son los fármacos que estén prohibidos mientras se amamanta al bebé, ya que la mayoría de éstos son considerados seguros porque no pasan a la leche, pero si usted consume un medicamento imprescindible, es mejor que suspenda la lactancia.
Según la Unicef, si todos los niños y niñas fueran alimentados exclusivamente con lactancia desde el nacimiento, sería posible salvar cada año aproximadamente 1.5 millones de vidas. Y esas vidas no sólo se salvarían, sino que mejoraría sus condiciones actuales, debido a que la leche materna es el alimento perfecto para el niño durante los primeros seis meses de vida en forma exclusiva y hasta los dos años en forma complementaria.
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