Cómo actuar cuando tu bebé tiene fiebre??

Nos ha parecido interesante el artículo publicado en la revista “crecer feliz”, y aquí os lo dejamos!!

La fiebre, es un mecanismo de defensa

Aunque resulte extraño decirlo, deberíamos darle la bienvenida a la fiebre, ya que se trata de un mecanismo de defensa del organismo frente a gérmenes patógenos que pretenden invadirlo. Por tanto, bajarla no es lo primordial (salvo en los casos que te indicamos después), ya que interrumpirías el proceso de defensa, aunque sí importa conocer la causa que la genera.

La fiebre, distinta en el bebé y el adulto

Por protocolo médico, se considera a los recién nacidos y menores de 3 meses dentro del mismo grupo febril; los de 4 a 12 meses forman otro grupo conocido como lactantes; de 1 a 3 años son bebés o niños de corta edad y desde 3 años, niños.

Diferencia entre febrícula y fiebre

Aunque las mamás tienen un sexto sentido para detectar cuándo el niño no está bien (más mimoso y gruñón que de costumbre, más apático y desganado, etc.), conviene disponer de un termómetro que confirme y cuantifique si tiene o no fiebre.

Para saber cuándo hay que actuar, los pediatras han establecido estas cifras:

– Hasta 37,5 ºC. Es febrícula y no es preocupante ni es preciso tratarla con medicación (salvo si se trata de recién nacidos o, a cualquier edad, si se mantiene varios días).
– De 38 ºC a 39 ºC. Es fiebre moderada. Trátala con los fármacos indicados por el pediatra y acude a consulta para determinar la razón.
– De 39 ºC en adelante. Ya se considera fiebre alta, es obligatorio bajarla y se impone ir al médico.

Estas temperaturas se han establecido para la toma en la axila. Y si la mides en el oído, con un termómetro de infrarrojos, haz el cálculo según indique el fabricante.

Los termómetros de mercurio ya no se venden por la toxicidad que comporta una rotura, pero en algunas casas se mantienen. Pide a abuelos, tíos y cuidadoras que no los usen.

Qué hacer si el bebé tiene fiebre

Mientras el niño tenga febrícula, empieza por quitarle la ropa, dale la comida templada, ofrécele agua fresca y déjale a sus anchas, tranquilo, sin juegos bruscos ni demasiados abrazos (con la mejor intención le transmites tu calor). No hace falta que le des ningún medicamento.

Si la fiebre pasa de 38 ºC, a las medidas anteriores puedes añadir un baño en agua templada (a dos grados menos que su temperatura corporal) o también puedes mojarle la nuca, el pecho, las muñecas y las ingles con una esponja de agua templada y darle un fármaco para bajar la fiebre (antitérmico). El principio activo de primera elección para estos casos es el paracetamol.

El caso de los recién nacidos y menores de 3 meses lo valoramos aparte, porque sus circunstancias son especiales. Si al cogerle en brazos notas que está caliente, tómatelo con prudencia. Ellos no regulan bien el calor corporal y cualquier berrinche, exceso de personas en su cuarto o ropa incorrecta en su cuna puede subirles la temperatura de manera sospechosa. Antes de nada, destápale, comprueba que el calor ambiental no es excesivo y déjale media hora ligerito de ropa. Piensa si en las 24 horas anteriores le has puesto una vacuna, o si le acabas de dar el biberón y éste estaba caliente, o si ha pasado por los brazos de toda la familia.

Si  su temperatura no desciende de 37,5 ºC, llévalo ya al médico.

Si en la consulta no se detecta una causa clara que motive la fiebre, el pediatra recomendará que lleves al niño al hospital para que le hagan pruebas (las infecciones urinarias en varones y las otitis e infecciones respiratorias en ambos sexos suelen ser las causas más comunes).

A partir del tercer mes el bebé experimenta una ligera maduración en su sistema inmunológico y, además, cuenta ya con la ayuda de las vacunas. Es un avance, pero no es para confiarse. Sin demasiado agobio, si tiene fiebre pide cita con su pediatra y sigue sus indicaciones.

Síntomas preocupantes de la fiebre

La fiebre es un aliado de las defensas del niño, pero hay que tenerle cierto respeto, tratarla cuando sea preciso y consultar al pediatra cuando tengas alguna duda sobre el estado general del pequeño.

Entre los síntomas que debes observar con atención están los siguientes:

– Está demasiado somnoliento y no quiere que le saques de la cuna ni tampoco que le cojas en brazos.
– Está ausente si le preguntas y no presta atención al entorno.
– Le aletea la nariz, le cuesta respirar y se le hunden las costillas.
– Rechaza líquidos y el alimento.
– Tiene manchas rojizas en la piel.
– Indica de algún modo que le duele la cabeza o las articulaciones.

Convulsiones por la fiebre

Se trata de sacudidas y contracciones musculares que se presentan durante un proceso febril. Pueden aparecer entre los 6 meses y los 5 años de edad y en los casos en que surgen tienen cierta tendencia a repetirse.

Para tu tranquilidad, no están relacionadas con la epilepsia y en la inmensa mayoría de los casos son inofensivas.

Así se reconocen

– Afectan a todo el cuerpo, sobre todo a las extremidades.
– El niño pierde la consciencia.
– Son de corta duración: duran un par de minutos, aunque se dan casos en los que llegan a durar hasta 15 minutos.
– Si surgen con fiebre baja hay una mayor tendencia a que se repitan que cuando están motivadas por fiebre alta.
– Suelen existir antecedentes familiares similares.
– Una vez que han terminado, el niño está normal.

Y así debes actuar

– Hay que mantener la calma y esperar a que pasen. Eso sí, evita que el niño se golpee o se dañe con algo.
– Recuerda que no debes meterle nada en la boquita.
– Finalizada la convulsión tiene que verlo un médico para determinar la infección que causó la fiebre y, si procede, indicar la medicación preventiva que considere.
¿Y si la temperatura corporal es muy baja?

Es el caso contrario a la fiebre, se conoce como hipotermia y se considera como tal cuando la temperatura corporal es menor de 35 ºC. Un bebé poco abrigado en su cochecito y sometido a viento fuerte, un niño que está en la piscina, no quiere salir de ella y tiene los labios morados, o un recién nacido con poca ropa pueden padecerlo.

Los síntomas

– En los bebés recién nacidos: manos, pies y nuca fríos; letargo y piel muy pálida, casi transparente.
– En bebés a partir de 3 meses de edad: labios y uñas amoratados, frente fría, palidez extrema, tiritona incontrolable y respiración muy lenta.

Qué hay que hacer

Hay que aumentar la temperatura corporal del pequeño poco a poco.

– Desnúdate, pégale junto a tu cuerpo para transmitirle tu calor, pon las manos en sus pies y tapaos juntos en la cama.
– Si está consciente puedes darle el pecho, un biberón de leche o bebida caliente, según la edad.
– Cuando se recupere, llévalo al médico. Y si no consigues que le suba la temperatura id a urgencias.

 

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